Hacer o no hacer


Siento  estupor ante la actitud pasiva de mucha gente. Parece que pueden hacer con nosotros lo que quieran, total, salvo cuatro o cinco el resto callará o se limitará a protestas de salón.  Tal vez la  Reforma Laboral y lo que pretende sea estupendo y tengamos que volver a trabajar por la comida, pero si los Poderes Económicos consiguen sus fines será porque les habremos dejado. Entiendo que algunos tengan miedo, pero, ¿quién no lo tiene?, la valentía no es no tener miedo sino enfrentarse a él.

Tal vez haya gente que piense que tener un nivel alto de cualificación les salva de problemas, pero no, hace unos días se publicó  una noticia en la prensa en la que (según un estudio de  Universia  el 57% de los trabajadores está sobre cualificado  para el trabajo que desempeña (muy por encima del 19% del resto de la Unión Europea). En la noticia en la que aparece esta información se citan los casos de varios titulados universitarios que ahora tienen que trabajar en empresas de limpieza, como cajeros o teleoperadores (empleos dignísimos pero para los que no estudiaron). Viene  todo esto a que mirar a otro lado no sirve, pues aunque creas que no te afecta ya que estas en la cumbre de tu carrera, la vida te puede poner en lugares menos altos en donde las diferencias sean mayores.

Los sindicalistas también tenemos familia, a todos nos afecta la pérdida de derechos y la bajada en la calidad de nuestras condiciones, pensar otra cosa es ingenuo. Si los trabajadores perdemos condiciones laborales y económicas no podremos consumir muchas de las cosas que esta sociedad pone a la venta, esto afectará tanto a pequeños y medianos negocios como a los grandes (aunque estos piensen que no, pero los dinosaurios eran los seres más grandes de su época y se extinguieron), por tanto el que a mí hoy no me afecte porque tengo un buen puesto, no quiere decir que el efecto dominó que esta coyuntura a la que nos llevan, si no reaccionamos, no llegue mañana por otro lado a mi familia o amigos.

A pesar de todo me niego a ser una víctima silenciosa de la situación y no seguir luchando. Si otros deciden no hacer nada es su decisión, esto es una democracia, pero que el día de mañana sean consecuentes con su decisión de hoy si  les toca a ellos o a su entorno porque en su día no hicieron nada. Tal vez los trabajadores que intentamos evitar  estas reformas al final no consigamos mucho, tal vez nada, pero al menos lo habremos intentado.

En cualquier caso quisiera  finalizar dando la enhorabuena a todo el mundo que secundó la huelga del pasado 29 M y a los que queriendo secundarla tuvieron que ceder ante la presión (no  publicitada por los medios de comunicación) de los “piquetes empresariales”, también a todos aquellos que por la tarde acudieron a las distintas manifestaciones de protesta ante la Reforma Laboral. Gracias

Al resto de gente, invitarles a que reflexionen y se den cuenta que dicha reforma hoy tal vez no te toque a ti, pero mañana puedes ser tú, tu pareja, hermana, etc.  No caigamos en acordarnos de Santa Bárbara sólo cuando truena.