PERSONAL CON REDUCCIONES DE JORNADA


Dentro de la empresa existen una serie de situaciones que, aunque legalmente válidas, incomodan a la empresa, “obligando” a los trabajadores (si estos quieren seguir optando a que se les facilite un puesto de trabajo) a renunciar a ellas.

Una de estas situaciones es la de reducción de jornada. A lo largo de nuestra vida laboral muchos trabajadores necesitan solicitar una reducción de jornada, por ejemplo para atender a hijos ó a padres. Son situaciones personales en las que nos vamos viendo involucrados por razones de la vida y de las que muy pocos se libran.

Es un derecho legalmente reconocido y que también nos supone una merma en los ingresos, pero que nos resulta inevitable. Los trabajadores que han solicitado una reducción de jornada, sea por el motivo que sea, son paulatinamente apartados del mercado de trabajo y enviados al banquillo de los desasignados permanentes. Estos trabajadores que durante muchos años han sido perfectamente válidos para desarrollar su trabajo, debido a que temporalmente necesitan reducir su jornada laboral durante un tiempo determinado, pasan a no ser válidos para dichos trabajos y apartados del mercado laboral.

¿Es un problema del trabajador, o es del responsable que no puede facturar 8 horas en lugar de 7?. Nosotros pensamos que claramente se trata de la segunda opción.

¿En qué está pensando AtoS al prescindir de este personal altamente cualificado?. ¿Merece la pena prescindir de un trabajador por no facturar una hora más al día?.

No podemos entender que la empresa se permita el lujo de mantener a trabajadores desasignados de los proyectos debido a que necesitan tener una reducción de jornada.

La empresa, en su programa Wellbeing@Work, cita como finalidad la de “hacer de AtoS el mejor lugar para trabajar”, pero su forma de actuar no contribuye en lo mas mínimo a la consecución de este objetivo.

Los responsables de AtoS tienen muchos motivos para reflexionar y cambiar su forma de gestionar la empresa. Este es otro tema de reflexión.